miércoles, 17 de octubre de 2007

La Alquimia Taoista

Hace poco, durante un curso de Taiji de Wudang, estuvimos hablando de la Alquimia Taoísta.

Se me preguntaba la finalidad de la práctica, los objetivos, las fases del desarrollo (como si yo lo supiese!) hasta que llegó la pregunta del millón. ¿Qué es la Alquimia? ¿Qué es el Elixir de Oro?

Yo no lo sé, pero parece que alguien sí. Yu Yan, el chico prodigio de la tradición alquímica china (uno de mis favoritos, poco conocido, comparado con Wei Boyang, Zhang Boduan, Sun Bu’er, etc.), que siempre daba en el clavo, escribió una definición del Elixir de una extraña belleza. No puedo, evidentemente, resistir la tentación de compartirlo con todos vosotros:

“Es exactamente lo mismo que la cigarra cuando cae silenciosa en tiempo frío, o el rinoceronte mirando la Luna, o como aquella vieja ostra que en su interior posee una perla refulgente como la luna, o como el simple bloque de piedra que contiene jade.

Es exactamente lo mismo que una mariposa abriendo y cerrando sus alas, o como la luciérnaga brillando y ocultando su resplandor, o como un gato abriendo y cerrando los ojos.

Es exactamente lo mismo que el balanceo de la cola de un ciervo, o una tortuga hibernando que absorbe el aliento, a la tortuga de las arenas pugnando entre arena. Es exactamente lo mismo que una veleta girando al viento, el desagüe en un techo del que gotea la lluvia, o la piedra imán moviendo una aguja, o el ámbar que atrae minúsculas partículas.

Es exactamente igual a la polea de un pozo que trae agua, o la libélula en los campos de arroz recogiendo rocío, o la serpiente entrando en hibernación, o el pez descansando en aguas mansas, o el escarabajo pelotero haciendo rodar su bola, o la avispa solitaria expulsando a sus crías, o el polluelo contenido en el huevo, o un pequeño conejo abrigado en el seno materno.

Es exactamente lo mismo que el buey de pelo amarillo, o el dragón que esconde la perla, como los huesos y cascarillas de las ciruelas y las nueces, o la sandía despojada de su cáscara.

Es exactamente igual al banano despertado pro la brisa primaveral, que el árbol sombrilla colgando al viento otoñal, la luna de la tarde reflejada en un lago azul, o las brumas matutinas envolviendo las colinas verdes.

Del Elixir de Oro.”

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